Un nuevo revés sufrió la estrategia de industrialización del litio en Chile, luego de que la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) dejara sin efecto la calidad de Productor Especializado otorgada a la empresa china BYD, líder mundial en electromovilidad. La decisión se adoptó tras constatar que la compañía no cumplió con el inicio de operaciones de su proyecto en la fecha límite establecida en las bases, fijada para el 31 de diciembre de 2025. La medida confirma el fracaso definitivo del proyecto de planta de cátodos y baterías de litio que BYD pretendía instalar en la Región de Antofagasta, iniciativa anunciada durante el primer semestre de 2023 en el marco de la Estrategia Nacional del Litio impulsada por el Gobierno. Ese mismo año, el grupo chino Tsingshan —otro actor relevante del sector— también desistió de su proyecto industrial, dejando sin efecto las dos únicas iniciativas de este tipo en el país. Ambos proyectos contemplaban una inversión conjunta de US$523 millones y la generación de más de mil empleos, además de acceder a un suministro preferente de carbonato de litio de hasta 11.244 toneladas anuales, proveniente de SQM, bajo contratos vigentes hasta 2030. El objetivo era avanzar en la agregación de valor local al litio chileno, uno de los ejes centrales anunciados por el Ejecutivo en abril de 2023. Sin embargo, las plantas nunca se construyeron. En mayo de 2024, BYD informó la postergación de su proyecto en Antofagasta, argumentando dificultades asociadas a la tramitación de permisos, retrasos en la definición de terrenos fiscales y falta de certezas institucionales. A esto se sumó la preocupación por el horizonte limitado del suministro de litio, acotado contractualmente hasta 2030, lo que afectaba la viabilidad de largo plazo del negocio. Durante 2025, la compañía solicitó extender el plazo de su condición de Productor Especializado o modificar el mecanismo de cálculo del precio preferente, peticiones que fueron rechazadas por Corfo al no estar contempladas en las bases del proceso. En paralelo, Tsingshan fue el primer proyecto en caer, luego de no constituir en Chile la sociedad requerida para desarrollar su iniciativa. Según antecedentes conocidos en mayo de 2025, la empresa habría decidido retirarse ya en 2024, influida por el cambio en las condiciones del mercado internacional del litio, marcado por la caída de precios tras el “peak” registrado en 2022. Este escenario vuelve a abrir el debate sobre los desafíos regulatorios, institucionales y de mercado que enfrenta Chile para avanzar desde la extracción hacia una industria de mayor valor agregado en torno al litio.
Un nuevo revés sufrió la estrategia de industrialización del litio en Chile, luego de que la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) dejara sin efecto la calidad de Productor Especializado otorgada a la empresa china BYD, líder mundial en electromovilidad. La decisión se adoptó tras constatar que la compañía no cumplió con el inicio de operaciones de su proyecto en la fecha límite establecida en las bases, fijada para el 31 de diciembre de 2025. La medida confirma el fracaso definitivo del proyecto de planta de cátodos y baterías de litio que BYD pretendía instalar en la Región de Antofagasta, iniciativa anunciada durante el primer semestre de 2023 en el marco de la Estrategia Nacional del Litio impulsada por el Gobierno. Ese mismo año, el grupo chino Tsingshan —otro actor relevante del sector— también desistió de su proyecto industrial, dejando sin efecto las dos únicas iniciativas de este tipo en el país. Ambos proyectos contemplaban una inversión conjunta de US$523 millones y la generación de más de mil empleos, además de acceder a un suministro preferente de carbonato de litio de hasta 11.244 toneladas anuales, proveniente de SQM, bajo contratos vigentes hasta 2030. El objetivo era avanzar en la agregación de valor local al litio chileno, uno de los ejes centrales anunciados por el Ejecutivo en abril de 2023. Sin embargo, las plantas nunca se construyeron. En mayo de 2024, BYD informó la postergación de su proyecto en Antofagasta, argumentando dificultades asociadas a la tramitación de permisos, retrasos en la definición de terrenos fiscales y falta de certezas institucionales. A esto se sumó la preocupación por el horizonte limitado del suministro de litio, acotado contractualmente hasta 2030, lo que afectaba la viabilidad de largo plazo del negocio. Durante 2025, la compañía solicitó extender el plazo de su condición de Productor Especializado o modificar el mecanismo de cálculo del precio preferente, peticiones que fueron rechazadas por Corfo al no estar contempladas en las bases del proceso. En paralelo, Tsingshan fue el primer proyecto en caer, luego de no constituir en Chile la sociedad requerida para desarrollar su iniciativa. Según antecedentes conocidos en mayo de 2025, la empresa habría decidido retirarse ya en 2024, influida por el cambio en las condiciones del mercado internacional del litio, marcado por la caída de precios tras el “peak” registrado en 2022. Este escenario vuelve a abrir el debate sobre los desafíos regulatorios, institucionales y de mercado que enfrenta Chile para avanzar desde la extracción hacia una industria de mayor valor agregado en torno al litio.