La Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Antofagasta aprobó de forma unánime el proyecto de desalación impulsado por la empresa Cramsa: Aguas Marítimas, una iniciativa que contempla una inversión de US$5.000 millones y que se posiciona como uno de los proyectos más relevantes de los últimos años en la región. De acuerdo con el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), se trata de la mayor iniciativa aprobada desde 2018, considerando su envergadura y alcance territorial. El proyecto, cuya tramitación se extendió por más de cuatro años desde su ingreso en marzo de 2022, busca enfrentar la escasez hídrica que afecta al norte del país. La planta desalinizadora estará ubicada en el sector de Caleta Bolfin, a unos 15 kilómetros del límite urbano de Antofagasta, y tendrá una capacidad de producción de 700.000 metros cúbicos diarios de agua. Esta será distribuida mediante un sistema de conducción de cerca de 480 kilómetros, junto a 17 estaciones de bombeo y una red de transmisión eléctrica de 350 kilómetros. El objetivo principal es abastecer de agua a las comunas de Antofagasta, Calama y Sierra Gorda, además de ofrecer suministro a industrias y faenas mineras de la zona, contribuyendo así a reducir la presión sobre las fuentes de agua continental. El cronograma establece el inicio de la construcción para el primer semestre de 2027, con una fase intensiva que requerirá hasta 8.550 trabajadores diarios. La operación comenzaría en 2029 y se proyecta por un periodo de hasta 70 años. Este proyecto es considerado estratégico tanto por el sector público como privado, al representar una solución de largo plazo frente a la crisis hídrica y un impulso significativo para el desarrollo productivo de la Región de Antofagasta.
Chile está construyendo una cartera inédita de infraestructura hídrica no convencional para enfrentar la escasez de agua. Un nuevo catastro elaborado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES) y la Corporación de Bienes de Capital (CBC) contabiliza, a diciembre de 2025, un total de 64 proyectos en etapas de ingeniería o construcción vinculados a desalación, reúso de aguas servidas y sistemas de impulsión y transporte de agua de mar, con una inversión estimada de US$25.613 millones. El reporte muestra que estas fuentes se consolidan como un eje para asegurar suministro a comunidades y sostener el crecimiento productivo, en un escenario donde el cambio climático y la presión sobre cuencas deficitarias siguen elevando la urgencia por nuevas soluciones. Base operativa: 32 desaladoras industriales y más de 260 plantas de tratamiento La cartera en desarrollo se apoya en infraestructura ya instalada. Según el catastro, Chile cuenta actualmente con: 32 plantas desaladoras y sistemas de impulsión de agua de mar de tamaño industrial, con 14.227 L/s de capacidad instalada. Cerca de 269 plantas de tratamiento de aguas servidas y 34 emisarios submarinos, con capacidades de diseño de 59.005 L/s y 37.506 L/s, respectivamente. Los 64 proyectos: desalación concentra la mayor inversión Del total de iniciativas identificadas (ingeniería o construcción), el catastro desagrega la inversión en tres grandes líneas: 38 plantas desaladoras: US$19.277 millones. 6 plantas de tratamiento de aguas: US$354 millones. 20 sistemas de impulsión y transporte: US$5.982 millones. En conjunto, las capacidades adicionales superarían los 44 mil litros por segundo, con proyectos asociados a minería, sanitarias, desarrollos multipropósito e iniciativas de hidrógeno verde. En tramitación ambiental, el reporte indica que 28 proyectos ya están aprobados, 14 en evaluación y 22 aún no ingresan al SEIA. Antofagasta lidera: 20 proyectos y más de US$11.100 millones A nivel regional, Antofagasta concentra el mayor número de proyectos ( 20) y la inversión comprometida más alta, con más de US$11.100 millones y una capacidad superior a 22 mil L/s. Le siguen Magallanes (US$4.990 millones) y Atacama (más de US$2.000 millones). Entre las iniciativas destacadas por escala figuran Aguas Marítimas Cramsa (8.100 L/s; US$5.000 millones), el reúso de infraestructura de agua industrial de Engie Energía (7.360 L/s) y Enapac de Aguasol (2.630 L/s), además de proyectos mineros, sanitarios y multipropósito desde Coquimbo hasta Magallanes. Hidrógeno verde, sanitarias y minería: los principales demandantes En la cartera de desalación, el catastro destaca una fuerte concentración en hidrógeno verde (20 iniciativas), seguido por los sectores sanitario, minero y multipropósito. En total, se identifican 38 proyectos con una capacidad conjunta superior a 25.700 L/s, reforzando la desalación como infraestructura clave para el desarrollo productivo y la transición energética. En plantas de tratamiento, el sector sanitario concentra 5 de las 6 iniciativas; mientras que en sistemas de transporte lidera la minería (13 de 20 proyectos), subrayando que el “cómo llevar el agua” es tan determinante como producirla. Llamado a acelerar reglas y permisos Desde ACADES, su director ejecutivo Rafael Palacios planteó que la cartera evidencia un “cambio estructural” en la forma en que el país asegura el agua, y que consolidar una regulación que acelere la infraestructura será clave para que esta industria se afiance como respuesta confiable frente a la escasez. En la misma línea, el gerente general de la CBC, Orlando Castillo, destacó que la capacidad instalada y la cartera vigente reflejan la experiencia del país y su potencial para disponer del recurso hídrico según requerimientos actuales y nuevas aplicaciones futuras. Fuente: Reporteminero.cl
La Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Antofagasta aprobó de forma unánime el proyecto de desalación impulsado por la empresa Cramsa: Aguas Marítimas, una iniciativa que contempla una inversión de US$5.000 millones y que se posiciona como uno de los proyectos más relevantes de los últimos años en la región. De acuerdo con el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), se trata de la mayor iniciativa aprobada desde 2018, considerando su envergadura y alcance territorial. El proyecto, cuya tramitación se extendió por más de cuatro años desde su ingreso en marzo de 2022, busca enfrentar la escasez hídrica que afecta al norte del país. La planta desalinizadora estará ubicada en el sector de Caleta Bolfin, a unos 15 kilómetros del límite urbano de Antofagasta, y tendrá una capacidad de producción de 700.000 metros cúbicos diarios de agua. Esta será distribuida mediante un sistema de conducción de cerca de 480 kilómetros, junto a 17 estaciones de bombeo y una red de transmisión eléctrica de 350 kilómetros. El objetivo principal es abastecer de agua a las comunas de Antofagasta, Calama y Sierra Gorda, además de ofrecer suministro a industrias y faenas mineras de la zona, contribuyendo así a reducir la presión sobre las fuentes de agua continental. El cronograma establece el inicio de la construcción para el primer semestre de 2027, con una fase intensiva que requerirá hasta 8.550 trabajadores diarios. La operación comenzaría en 2029 y se proyecta por un periodo de hasta 70 años. Este proyecto es considerado estratégico tanto por el sector público como privado, al representar una solución de largo plazo frente a la crisis hídrica y un impulso significativo para el desarrollo productivo de la Región de Antofagasta.
Chile está construyendo una cartera inédita de infraestructura hídrica no convencional para enfrentar la escasez de agua. Un nuevo catastro elaborado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES) y la Corporación de Bienes de Capital (CBC) contabiliza, a diciembre de 2025, un total de 64 proyectos en etapas de ingeniería o construcción vinculados a desalación, reúso de aguas servidas y sistemas de impulsión y transporte de agua de mar, con una inversión estimada de US$25.613 millones. El reporte muestra que estas fuentes se consolidan como un eje para asegurar suministro a comunidades y sostener el crecimiento productivo, en un escenario donde el cambio climático y la presión sobre cuencas deficitarias siguen elevando la urgencia por nuevas soluciones. Base operativa: 32 desaladoras industriales y más de 260 plantas de tratamiento La cartera en desarrollo se apoya en infraestructura ya instalada. Según el catastro, Chile cuenta actualmente con: 32 plantas desaladoras y sistemas de impulsión de agua de mar de tamaño industrial, con 14.227 L/s de capacidad instalada. Cerca de 269 plantas de tratamiento de aguas servidas y 34 emisarios submarinos, con capacidades de diseño de 59.005 L/s y 37.506 L/s, respectivamente. Los 64 proyectos: desalación concentra la mayor inversión Del total de iniciativas identificadas (ingeniería o construcción), el catastro desagrega la inversión en tres grandes líneas: 38 plantas desaladoras: US$19.277 millones. 6 plantas de tratamiento de aguas: US$354 millones. 20 sistemas de impulsión y transporte: US$5.982 millones. En conjunto, las capacidades adicionales superarían los 44 mil litros por segundo, con proyectos asociados a minería, sanitarias, desarrollos multipropósito e iniciativas de hidrógeno verde. En tramitación ambiental, el reporte indica que 28 proyectos ya están aprobados, 14 en evaluación y 22 aún no ingresan al SEIA. Antofagasta lidera: 20 proyectos y más de US$11.100 millones A nivel regional, Antofagasta concentra el mayor número de proyectos ( 20) y la inversión comprometida más alta, con más de US$11.100 millones y una capacidad superior a 22 mil L/s. Le siguen Magallanes (US$4.990 millones) y Atacama (más de US$2.000 millones). Entre las iniciativas destacadas por escala figuran Aguas Marítimas Cramsa (8.100 L/s; US$5.000 millones), el reúso de infraestructura de agua industrial de Engie Energía (7.360 L/s) y Enapac de Aguasol (2.630 L/s), además de proyectos mineros, sanitarios y multipropósito desde Coquimbo hasta Magallanes. Hidrógeno verde, sanitarias y minería: los principales demandantes En la cartera de desalación, el catastro destaca una fuerte concentración en hidrógeno verde (20 iniciativas), seguido por los sectores sanitario, minero y multipropósito. En total, se identifican 38 proyectos con una capacidad conjunta superior a 25.700 L/s, reforzando la desalación como infraestructura clave para el desarrollo productivo y la transición energética. En plantas de tratamiento, el sector sanitario concentra 5 de las 6 iniciativas; mientras que en sistemas de transporte lidera la minería (13 de 20 proyectos), subrayando que el “cómo llevar el agua” es tan determinante como producirla. Llamado a acelerar reglas y permisos Desde ACADES, su director ejecutivo Rafael Palacios planteó que la cartera evidencia un “cambio estructural” en la forma en que el país asegura el agua, y que consolidar una regulación que acelere la infraestructura será clave para que esta industria se afiance como respuesta confiable frente a la escasez. En la misma línea, el gerente general de la CBC, Orlando Castillo, destacó que la capacidad instalada y la cartera vigente reflejan la experiencia del país y su potencial para disponer del recurso hídrico según requerimientos actuales y nuevas aplicaciones futuras. Fuente: Reporteminero.cl