

Producción de cobre en Chile alcanza 5,3 millones de toneladas y lidera el mercado mundial
El país continúa liderando el mercado global del metal clave para la electrificación y la transición energética, según el informe Mineral Commodity Summaries 2026 del Servicio Geológico de Estados Unidos.
Chile reafirmó su posición como el principal productor de cobre del mundo, con una producción estimada de 5,3 millones de toneladas durante 2025, de acuerdo con el informe Mineral Commodity Summaries 2026 elaborado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El reporte indica que el volumen chileno se mantiene ampliamente por sobre el de otros países productores y representa cerca de una cuarta parte de la producción minera global, la que alcanzó aproximadamente 23 millones de toneladas durante el último año. El documento también destaca el rol estratégico del cobre en el contexto de la transición energética mundial, ya que este mineral es fundamental para el desarrollo de redes eléctricas, energías renovables, vehículos eléctricos e infraestructura energética.
En ese escenario, el liderazgo de Chile resulta clave para garantizar el suministro global de este recurso considerado crítico. Además, el informe señala que Chile sigue siendo el principal proveedor de cobre refinado para Estados Unidos, concentrando cerca del 68% de sus importaciones de este metal. Más atrás se ubican Canadá con 16%, Perú con 7% y México con 6%, lo que evidencia la importancia del cobre chileno para las economías industrializadas. En paralelo, el mercado del metal rojo registró un importante aumento en sus precios durante el último año.
Según el reporte, el precio promedio del cobre en la bolsa COMEX alcanzó los US$4,80 por libra en 2025, lo que representa un alza cercana al 14% respecto de 2024, impulsada por tensiones en la oferta y expectativas de mayor demanda asociadas a la electrificación global.
Pese al liderazgo del país, el USGS advierte que la industria enfrenta desafíos estructurales en distintos territorios productores, entre ellos la disminución en las leyes del mineral, mayores costos de inversión y una creciente complejidad en el desarrollo de nuevos proyectos mineros.













